El origen floral de la miel determina buena parte de sus características, desde el color y el aroma hasta el sabor, la composición y el comportamiento durante la cristalización. Una nueva infografía explica de forma visual la relación entre los recursos florales disponibles para las abejas y las propiedades de las mieles.
La miel es producida por las abejas principalmente a partir del néctar y las mieladas de las plantas. Estos recursos son recolectados por las abejas y posteriormente transformados mediante procesos en los que intervienen sus propias enzimas, antes de ser almacenados en la colmena. De este modo, los recursos florales disponibles en el entorno tienen una influencia directa sobre las características finales de la miel.
¿Qué es el origen botánico de la miel?
El origen botánico hace referencia a las especies vegetales de las que procede principalmente el néctar o recurso utilizado por las abejas. El análisis polínico constituye una herramienta para ayudar a identificar este origen.
En función de la procedencia de los recursos florales se pueden distinguir, de forma general, mieles monoflorales y multiflorales. En las primeras predomina el néctar de una determinada especie vegetal, lo que puede conferirles aromas, sabores y propiedades diferenciadas. En las mieles multiflorales, el néctar procede de diferentes especies y sus características pueden variar en función del lugar y de la estación.
Las plantas determinan una huella característica
El tipo botánico influye en la composición de la miel, incluidos sus componentes antioxidantes, minerales y otras sustancias bioactivas. También tiene una influencia importante sobre su perfil sensorial, determinando características como el color, el aroma y la textura.
La cristalización, un proceso natural de la miel, también está condicionada por su origen botánico. Por ello, cada recurso apícola puede generar una auténtica “huella” característica de la miel.
Diferentes plantas, diferentes perfiles de miel
La infografía recoge algunos ejemplos representativos:
- Miel de castaño: color ámbar a ámbar oscuro, aroma a madera y notas saladas y amargas.
- Miel de eucalipto: color ámbar, perfil vegetal aromático y matices céreos y ácidos.
- Miel de azahar: color ámbar claro, aroma fresco cítrico y floral y sabor afrutado.
- Miel de brezo: tonalidades de ámbar rojizo a oscuro, aroma vegetal intenso y notas florales.
- Miel de lavanda: color extraclaro a ámbar claro, intenso componente aromático floral y fina cristalización.
- Miel de tomillo: tonalidades entre ámbar y ámbar rojizo, aroma intenso y matices especiados.
De las flores a la miel: la naturaleza define la calidad
Conocer el origen botánico de la miel permite comprender mejor la diversidad de productos apícolas y la relación existente entre biodiversidad vegetal, actividad de las abejas y características de la miel.
Esta infografía ofrece una aproximación divulgativa a esta relación y permite identificar cómo diferentes recursos florales pueden dar lugar a mieles con perfiles sensoriales y composiciones características.